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12/3/07
El cáncer debe figurar en la agenda
política mundial
Ese mal provoca hoy más muertes anuales que la tuberculosis,
la malaria y el sida juntos, afirmó a JR el doctor Franco
Cavalli, presidente de la Unión Internacional Contra el Cáncer,
Por: Luis Hernández Serrano
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
20 de febrero de 2007 00:00:00 GMT
«Nuestra principal tarea como institución—única
en el mundo que coordina la lucha contra el cáncer de manera
global— es lograr que cada país tenga un plan de prevención,
control y tratamiento de esta cruel enfermedad».
El profesor suizo Franco Cavalli, afamado especialista en Oncología
y presidente de la Unión Internacional Contra el Cáncer,
dijo a Juventud Rebelde que ese mal provoca hoy
más muertes anualmente que la tuberculosis, la malaria y
el sida juntos, y que la lucha contra él «debe figurar
en la agenda política de todos los gobiernos del planeta,
como toda la salud en Cuba».
—¿Por qué dice usted eso?
—Hemos intentado influir sobre los poderosos para que se luche
contra el cáncer, y no lo hemos logrado. Los gobiernos deben
priorizar la atención a este flagelo. Nuestra misión
es que en los próximos diez años todos los países
tengan un proyecto encaminado a ello.
—¿Qué opina de Cuba en este sentido?
—Lo de Cuba es único en el mundo. Mire, en la primera
página de uno de los dos periódicos científico-médicos
más importantes a nivel mundial, se dijo recientemente, con
un enorme título, que la ayuda sanitaria en el futuro tendrá
que ser la parte más importante de los recursos de los Ministerios
de Relaciones Exteriores. Y Cuba en política exterior y en
ayuda sanitaria es realmente una superpotencia.
«Hay otras superpotencias que podrían hacer mucho por
el bienestar del hombre, pero no lo hacen. Y hay gobiernos que hablan
y prometen mucho, pero todo queda en simples palabras, porque no
hacen nada.
«Precisamente la filosofía política de Cuba
es actualmente esa, la ayuda internacional que brinda en la esfera
de la salud a muchos países. Confiamos en que las demás
naciones imiten el ejemplo de esta Isla en la lucha por la salud
en general y contra el cáncer en particular. Eso sería
decisivo, pues si el problema que confrontamos con este mal no se
resuelve, eso va a ser un desastre mundial».
—¿Tan grave es la situación?
—En verdad la situación actual del cáncer en
el mundo es desesperante y constituye un enorme desafío,
sobre todo en el Tercer Mundo, aunque es oportuno aclarar que se
ven algunos rayos de esperanza. Hay que aplicar lo sugerido por
el marxista italiano Gramsci: «Si bien nos asedia el pesimismo
de la razón, debemos enfrentar las cosas con el optimismo
del corazón».
«En 2000 se diagnosticaron alrededor de 10 millones de nuevos
casos de cáncer en todo el planeta, y en 2030 la cifra debe
ascender a 30 millones, a causa del crecimiento poblacional, año
en que se calcula podrían morir por esa enfermedad 18 millones
de personas, un 50 por ciento más que los que fallecen actualmente.
«Vamos a tener más casos por la explosión demográfica.
En 2005 el orbe contaba con unos 6 500 millones de habitantes y
en 2030 la población mundial se elevará a 8 000 millones
de acuerdo con los especialistas. Y en el mundo subdesarrollado,
en la medida en que haya mayor sobrevivencia, más numerosos
serán los casos de este mal».
—¿Por qué más enfermos en el
mundo pobre?
—Porque se suman los casos de tumores malignos que están
estrechamente vinculados precisamente con la pobreza, como son los
del cuello del útero, del esófago y del hígado,
a los que se añaden los tumores asociados con el estilo de
vida occidental: de mama, pulmón, colo-rectal y de próstata.
«El problema principal es que en los países subdesarrollados
hay una gran falta de prevención primaria y secundaria. Hace
25 años, por ejemplo, había el mismo número
de fallecidos por tumores malignos en los países subdesarrollados
que en los desarrollados: 2,1 millones anuales, pero para el 2020
las tres cuartas partes de los muertos serán de los países
pobres.
«Esto se amplifica, sobre todo, en los niños, donde
la diferencia de supervivencia es muy clara. Hace 55 años
no se podía hacer nada ante el cáncer de un niño,
pero en el mundo desarrollado hoy el 75 o el 80 por ciento de los
niños con cáncer se pueden curar. Sin embargo la infancia
pobre que tiene esta enfermedad solo puede salvarse en un 15 o en
un 10 por ciento. Y 100 000 niños de los que mueren anualmente
podrían salvarse si tuvieran las posibilidades mínimas
de tratamiento».
—¿Qué tumores son los más frecuentes?
—Se dice que el más frecuente es el del pulmón,
después el de mama y que le sigue el del colon. Pero hay
enormes diferencias en la frecuencia de los tumores entre continentes,
naciones e incluso en regiones de un mismo país.
«Por ejemplo, en Mongolia el 70 por ciento de los tumores
son del hígado; pero entre los mapuches, el 60 por ciento
son del tracto biliar, mientras que en la India es el de la boca,
muy raro en Europa. Y en China ocurre que en el sur el más
frecuente es el del esófago, pero en el norte el del hígado
y en Japón el del estómago».
—¿No es la pobreza el resorte esencial?
—En los adultos el cáncer del cuello del útero
es muy frecuente en países del Tercer Mundo y la diferencia
entre los ricos y los pobres es casi el doble en este sentido. En
las naciones desarrolladas la tasa de curación es aproximadamente
de un 80 por ciento, mientras que en las subdesarrolladas como máximo
un 15 por ciento. Y en algunos países un 10 y hasta un cinco.
Solo la mitad de las mujeres pueden ser curadas en los países
subdesarrollados teniendo la misma enfermedad.
—¿Las razones?
—La diferencia estriba en que en los países pobres
no hay prácticamente prevención primaria. La lucha
contra el tabaquismo, por ejemplo, es difícil, sobre todo
porque está frenada por la acción de las multinacionales
productoras de cigarrillos que bloquean casi todas las leyes que
intentan prevenir ese dañino hábito.
«Los planes preventivos —si los hay— están
reservados para una pequeña minoría de la población.
Además, hay una gran diferencia en los recursos dedicados
al tratamiento de la enfermedad. El mundo subdesarrollado cobija
actualmente al 70 por ciento de todos los casos de cáncer,
pero dispone solo de un tercio de todos los servicios de radioterapia.
Hay naciones de África y algunas de Asia donde no hay ni
una sola máquina de radioterapia».
—¿Y medicamentos?
—La situación es mejor si hablamos de las drogas contra
la enfermedad. Tenemos medicamentos para combatir el sida y vamos
a tener muchos medicamentos contra el cáncer, pero en un
buen número de los países subdesarrollados la mayoría
de la gente no podrá adquirirlos si no hay cambios fundamentales
en la situación económica.
«No obstante, hay otras posibilidades, una esperanza más:
dos multinacionales han puesto en el mercado una vacuna contra el
virus del papiloma, aunque cubre solo unos cinco años y nada
más que las tres cuartas partes de las cepas más peligrosas.
Pero el problema mayor es el precio de esas vacunas. En Suiza, digamos,
va a costar 500 dólares. No sabemos cuánto costará
en los países subdesarrollados. Las multinacionales dicen
que cobrarán más a los ricos para que pueda ser adquirida
por los pobres, pero yo hablé con algunos de los jefes de
dichas firmas y piensan cobrarla a 50 euros, precio también
demasiado alto y prohibitivo para la pobreza. En estos países
pobres el Estado solo gasta anualmente unos 10 ó 15 dólares
anuales per cápita y va a ser un gran problema, como en el
caso del sida».
—¿Tienen ustedes alguna campaña mundial?
—La primera campaña global la lanzamos el año
pasado en la oncología pediátrica, como centro de
la lucha mundial contra el cáncer, porque aunque esta enfermedad
en los niños representa solo el dos por ciento de todos los
tumores, es bastante fácil demostrar que los pequeños
se pueden curar atendiéndolos a tiempo. Y también
porque esos casos tienen un enorme impacto social y familiar.
«En estos momentos como Unión Internacional Contra
el Cáncer tenemos 36 proyectos piloto en 16 países,
con el fin de crear en cinco años las condiciones para atender
la prevención, el control y el tratamiento de las neoplasias
en niños.
«Hemos comprobado que lo más importante no es la posibilidad
económica de un país, sino la calidad y la eficacia
de su estructura de salud y la voluntad política de su gobierno.
«Y la próxima campaña global estará dedicada
al cáncer en los jóvenes, basada en la detección
precoz del mal, en el control del tabaquismo, en los reconocimientos
y monitoreos frecuentes. Estará regida por cuatro principios
esenciales: no fumar, realizar ejercicios físicos, evitar
las exposiciones prolongadas al sol y combatir las infecciones,
estas últimas sobre todo mediante vacunas».
—¿Entonces hay esperanzas?
—Sí. La Asamblea General de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) en mayo de 2005 acordó por primera
vez priorizar la lucha contra el cáncer. Hemos seleccionado
cinco países como modelo para la realización de la
primera etapa de proyectos-piloto: Vietnam, Sri Lanka, Yemen, Tanzania
y Nicaragua. Este último dispondrá de un millón
de dólares para luchar contra el cáncer del cuello
del útero, el más frecuente allí.
—¿Cuáles son los principales factores
de riesgo?
—La obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, la baja ingestión
de frutas y vegetales, la contaminación de las ciudades por
el humo de los vehículos y el alcoholismo. Esos son los factores
vinculados con la mitad de los tumores malignos. Y tales riesgos
pueden ser modificables.
12/3/07
Rompiendo Muros - Boletín Electrónico
Rompiendo los muros de la desinformación
http://www.cubadebate.cu
Misión Milagro vs. misión miseria
Por Gerardo Fernandez Casanova
Finalmente, después de salvar una maraña de trabas
burocráticas dolosas, pudo despegar el avión de la
Misión Milagro con destino a Caracas, cuyos setenta y seis
pasajeros, afectados de cataratas y carnosidades en los ojos, van
a ser intervenidos para recuperar la vista, por invitación
del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de
manera gratuita.
El hecho es significativo en varios aspectos; el más importante
es que se trata de personas que no han podido ser atendidas en México,
no por carencias técnicas, sino por carencia de recursos
económicos. Es también significativo que su realización
ha merecido la oposición del régimen panista quien
lo considera un agravio a la dignidad nacional, como si el sistema
de salud pública mexicano estuviera en condiciones de atender
tal necesidad.
Tiene también significado el contraste entre un régimen,
el panista, que destina los excedentes de los altos precios del
petróleo a cubrir los altos salarios de una burocracia voraz
y aquel otro, que los vuelca en beneficios de salud y bienestar
para la población, al que los mismos panistas califican de
“tirano” y violador de los derechos humanos.
Pero resulta muy significativo el que, en la misma fecha, el tal
Bush se reúne con los comerciantes hispanos en Nueva York
a quienes anuncia que se suma a la causa de la justicia social en
América Latina y se declara “bolivariano”, reconociendo
que la pobreza en la región es “un escándalo
y un desafío”. Anunció una serie de nuevos programas
para ofrecer asistencia médica, educación y vivienda,
así como enseñanza del idioma inglés (of course)
para los jóvenes.
Desde luego, todo en el marco de la iniciativa para tratar de revertir
el ánimo antiyanqui que progresa entre los pueblos de la
región y, también of course, frenar el populismo económico
del “dictador” Chávez. Una poderosa nave médica
del ejército gringo, el Comfort, surcará los mares
del sur sin marines para llevar médicos y enfermeras, los
que ofrecerán tratamientos a 85 mil pacientes, realizarán
500 cirugías y también servicios dentales (información
tomada de la nota de David Brook en La Jornada del 06/03/07).
Por su parte, un señor Shanon, asesor de seguridad nacional
de la Casa Blanca, declaró que los niveles de la “pobreza,
la desigualdad y la exclusión social en las Américas
son inaceptablemente altos” y que “los beneficios de
la democracia, libre mercado e integración económica
han sido lentos en alcanzar a muchos en la región, particularmente
los pobres… y los indígenas”. Así varios
voceros del pequeño fuhrer se han rasgado las vestiduras
para manifestar su preocupación por los otrora olvidados
vecinos del sur.
De modo que, a la Operación Milagro y a la enorme solidaridad
que los gobiernos de Venezuela y Cuba despliegan en América
Latina y el Caribe, se le pretende contrarrestar con una operación
miseria. Sí, miseria. Porque es miseria lo único que
ofrecen al pretender sostener su “democracia de libre mercado”
que no sólo ha sido lenta en beneficiar a la mayoría
pobre, sino que ha incrementado el número de esos pobres
con inusitada celeridad. Miseria porque, independientemente de su
pésima intención, no se compara, ni en términos
absolutos y menos en los relativos, a la magnitud del despliegue
de médicos y maestros cubanos y venezolanos asistiendo a
las comunidades pobres de toda América, incluidos los sectores
marginados de USA que reciben combustible subsidiado venezolano.
Bien decía el Libertador Bolívar…
“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia
para plagar la América de miseria a nombre de la Libertad”
, y lo decía en 1829, cuando su sistema republicano y liberal
constituía la luz anhelada por los patriotas y demócratas
de todo el mundo, todavía dominado por las monarquías
europeas. Hoy Bush, con su foxiana ignorancia, se dice bolivariano.
Hay que tener la cara muy dura para tamaño cinismo.
Tan dura como la del tal Calderón que se apresta para servir
de corifeo en el renovado New Deal, para mostrar su obsecuente compromiso
con la democracia y con la libertad made in usa, libertad de morirse
de hambre y democracia de robarse las elecciones. Ni más
ni menos.
Insisto: Bush go home, pero llévate a tu cachorro.
FUENTE: www.cubadebate.cu/
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