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19/4/07
Adital http://www.adital.com.br
18.04.07 - AMÉRICA LATINA
AL: Llamado Mundial a la Acción contra
la Pobreza
Adital - Declaración de GCAP LAC / San Salvador
13 De Abril De 2007.
Las coaliciones nacionales de América Latina y el Caribe
que integramos el Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza,
reunidas en la ciudad de San Salvador los días 11, 12 y 13
de abril de 2007 en ocasión de su 3ª Asamblea Regional, reafirmamos
nuestra adhesión a esta iniciativa ciudadana de alcance global
que busca instalar una agenda propia en el campo de la lucha contra
la pobreza y la desigualdad.
Las coaliciones nacionales se han involucrado en esta Campaña
Global potenciando sus agendas propias en materia de lucha contra
la pobreza que vienen desarrollando desde hace más de 20
años en toda la Región.
Desde esta región del mundo consideramos que GCAP internacional
debe promover un concepto de pobreza que no esté afirmado
sobre la visión de la caridad sino sobre la visión
de la justicia. No se trata de asistir a las personas pobres sino
de garantizar las condiciones para el pleno disfrute de sus derechos
ciudadanos, sin discriminaciones de ningún tipo.
A tres años de haber iniciado esta Campaña creemos
pertinente y oportuno declarar lo siguiente:
1. Adoptamos como ejes de nuestra agenda política del Llamado
a la Acción Mundial, la Declaración de Beirut pero
insistimos en la promoción, defensa y garantías irrestrictas
de los derechos humanos (económicos, sociales, culturales,
políticos, ambientales, sexuales y reproductivos) en contra
de todas las formas de discriminación y exclusión
social (género, sexo, clase, raza, etnia, discapacidad, orientación
sexual, lengua y edad). Lo que significa respeto y reconocimiento
a las diferencias y a la convivencia democrática de la diversidad.
2. Tenemos la convicción que el fortalecimiento de procesos
democráticos con garantías de participación
plena, es condición imprescindible para potenciar la lucha
para la erradicación de la pobreza.
3. Demandamos a los Estados la aplicación efectiva de los
acuerdos asumidos en Pactos y Tratados del Sistema de Naciones Unidas,
organismos multilaterales e Instancias Regionales (OEA Corte Interamericana
de Derechos Humanos) y de todos los acuerdos adoptados en la década
de los 90 en Cumbres y Conferencias Mundiales reforzando, al mismo
tiempo, la capacidad de la ciudadanía de participar de forma
informada para hacer exigibles estos compromisos.
Desde Latinoamérica y el Caribe estimamos inevitable que
el Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza incorpore
las siguientes estrategias:
1. Fortalecer a las plataformas nacionales y a sus espacios de articulación
regional, pues ello enriquece tanto los contenidos como las modalidades
del Llamado, más aun cuando la capacidad de incidencia política
se determina tanto en los niveles nacionales como internacionales.
2. Entendemos que es imprescindible que el combate al hambre y la
pobreza no sea disociado de la lucha contra los mecanismos de reproducción
y ampliación de las desigualdades sociales y la exclusión.
Es preciso evitar a cualquier costo un abordaje alejado de las causas
estructurales de la pobreza.
3. Cualquier iniciativa de desarrollo en los países del Sur
debe considerar procesos de redistribución equitativa de
la riqueza, acceso a información para el despliegue de mecanismos
de control ciudadano y de iniciativas pro transparencia y anticorrupción
en la gestión de los gobiernos.
4. Promover una amplia movilización política internacional
tendiente a cambiar los rumbos de la globalización y la utilización
de todos los recursos financieros disponibles conforme a los compromisos
(aún no cumplidos) de los gobiernos de los países
industrializados.
5. Exigir a las instituciones internacionales que movilizan recursos
la rendición de cuentas públicas sobre la utilización
y distribución de los mismos así como la difusión
de los fundamentos que respaldan las decisiones que adoptan. También
deberían generar espacios de diálogo y participación
de las organizaciones receptoras de dichos recursos.
6. Realizar acciones de alto impacto mediático y de sensibilización
ciudadana sobre los ejes del Llamado Mundial a la Acción,
siempre y cuando respeten y reflejen los contenidos políticos
acordados.
7. Enfatizamos que el futuro del Llamado sólo es sostenible
si hay claridad en su objetivo político en base al cual debe
desarrollar su estrategia de comunicación, movilización
e incidencia las cuales deben ser monitoreadas periódicamente
teniendo presente el respeto a los procesos, la garantía
en la transparencia de las decisiones, la flexibilidad de sus estructuras
y la fluidez de su funcionamiento.Como plataformas nacionales articuladas
regionalmente decidimos:
- Desarrollar acciones de control ciudadano a los gobiernos en relación
al cumplimiento de los ODM, la financiación para el desarrollo
(Cumbre de Monterrey), los acuerdos comerciales, las políticas
públicas nacionales (presupuesto público e inversión
social, procesos de reforma, puesta en marcha de sistemas anticorrupción
frente a delitos públicos y privados, promoción de
la transparencia en la gestión y de la instalación
de mecanismos claros para la participación ciudadana).
- Vincular la incidencia regional al seguimiento de Cumbres (Grupo
de Río; Cumbre Iberoamericana; Cumbre Eurolatinoamericana;
OEA; Cumbre de las Américas, entre otras) ya sea organizando
actividades como GCAP o dando respaldo a miembros de GCAP que participen
de tales eventos, con cartas o documentos de posición que
respalden dicha acción.
- Nos proponemos fortalecer la articulación con otras regiones
para potenciar sinergias y compartir conceptos respecto al desarrollo,
la democracia, la desigualdad, el ejercicio de derechos y el respeto
a la diversidad.
- Respaldamos la adopción de la Declaración de los
Derechos de los Pueblos Indígenas, instrumento que será
sometido a consideración en la próxima Asamblea General
de Naciones Unidas.
Finalmente, consideramos que el futuro de este Llamado será
posible siempre y cuando en sus distintas instancias organizativas,
sobre todo en nivel de su Comité Facilitador Internacional,
se adopten y apliquen mecanismos para: democratizar su funcionamiento,
transparentar la toma de decisiones, rendir cuentas y dar el reconocimiento,
respeto y participación -en igualdad de condiciones- a los
diferentes actores y sectores que la componen.
Si esto no se cumple se corre el riesgo de que esta iniciativa se
convierte en un proceso de exclusión atentando contra los
principios éticos y políticos que le dieron origen.San
Salvador, el 13 de abril 2007* Firman:
Comité Facilitador de América Latina y el Caribe:
Punto Focal INESC, Plataforma Nacional de Brasil, Perú, Chile,
El Salvador, República Dominicana, Redes Regionales REPEM,
Social Watch y Consejo de Todas las Tierras.
Plataformas Nacionales de: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Uruguay
19/4/07
Morir en en la pobreza (por Zósimo Camacho)
Desnutrición y muerte por enfermedades curables predominan
en la Montaña de Guerrero. Las chozas improvisadas como escuelas
son abandonadas por los maestros que no se resignan a la maldición
de vivir en la zona más pobre del país. Las mujeres
parturientas mueren en las agrestes brechas antes de llegar al hospital
más cercano.
Cochoapa el Grande, Guerrero. El macilento cuerpo de Apolinar se
revuelve debajo de una frazada percudida. Sus grandes ojos no aciertan
a mirar fijamente y, delirante, balbucea que padece “tuberculosis”.
Los tablones sobre los que yace crujen constantemente y, por momentos,
los espasmos del escalofrío dejan ver su torso esquelético.
Enfermó desde agosto pasado. Ya recibió todas las
atenciones posibles en esta comunidad de San Pedro El Viejo: rezos
y baño de temascal. Como el de Apolinar es un caso difícil,
los principales o mayores ya han echado las cartas “para saber
por dónde deben rezar”. Reconocen que en “cualquier
ratito puede morir el muchacho”, algo que los entristece,
pero no los asombra.
Morir por diarrea, parasitosis, gripe, parto, infecciones en las
vías respiratorias o “tuberculosis”, sarampión
y mordeduras de víbora de cascabel, es para ellos un designio
inescrutable al que todos los habitantes de esta comunidad nu'saavi
o mixteca están expuestos. Una semana antes, y después
de meses en cama, murió Micaela Rodríguez, de 35 años.
El diagnóstico de los principales, o viejos, de la comunidad
fue: “tuberculosis”.
Bajo el sol del mediodía y una temperatura que supera los
30 grados centígrados, una docena de niños desnudos,
infestados por parásitos, acarrean los adobes que los mayores
hacen vehementemente. María, de cinco años, recarga
el ladrillo en su enorme y grotesco vientre. Su cuerpo rojizo y
silencioso se mimetiza con la pila de adobes y con los adustos y
desolados cerros de esta Montaña de Guerrero.
Las palabras de Margarita Martínez Cruz fluyen como de por
sí se escucha la lengua nu'saavi: como un susurro que intenta
contener la desesperación y el enojo. Entre sus brazos retiene
a su hijo Manuel Castillo Martínez. El infante, de dos años
de edad, se retuerce sin abrir los ojos. Las fuerzas no le alcanzan
siquiera para llorar. Apenas jadea y lanza débiles quejidos
por una boca amarillenta y pastosa por la tortilla remojada que
su madre le introduce a la fuerza.
A través de Paulino Ruiz, el único habitante de esta
localidad que entiende y habla con dificultad el español,
Margarita explica que Manuel nació en los campos de Culiacán,
Sinaloa, adonde se trasladaba toda la familia cada año y
hasta por cuatro meses para trabajar como jornaleros. Ahora sólo
se van su esposo y sus hijos mayores. Dice que el menor casi siempre
ha estado enfermo y que “estuvo muerto” tres semanas
en un hospital de Culiacán.
El mal actual lo aqueja desde mayo pasado. Como todos los que padecen
“tuberculosis” en San Pedro el Viejo, no tiene apetito
y su cuerpo flácido ha adquirido una tonalidad blanquecina.
El único alimento al que su desmayado organismo puede aspirar,
como cualquier persona de esta comunidad, es la tortilla.
Tanto Apolinar como Margarita descartan trasladarse al hospital
de la ciudad más cercana. Con incredulidad y hastío
responden parcamente que no tienen dinero suficiente para tener
tal lujo. Saben que la brecha que los separa del “derecho
a la salud” es infranqueable. Y es que, como herida abierta
en uno de los pliegues de la montaña guerrerense, San Pedro
El Viejo está lejos de todo.
No sólo se trata de la ausencia de carreteras, dinero para
pagar el transporte y al menos siete horas de viaje: tampoco hablan
español. Antes de morir en el camino o en medio del desprecio
de los hospitales, que no cuentan con traductores, prefieren expirar
en sus casas “y ahorrarle gastos” a sus familias.
En San Pedro El Viejo hay una solitaria y decrépita “casa
de salud” que es visitada por una brigada médica, a
decir de los lugareños, cada dos meses. No cuenta con medicinas
ni con una sola herramienta médica. Sólo ostenta,
a un costado de la apolillada puerta de tablones, un descolorido
y polvoriento cartel propagandístico de la Secretaría
de Salud en el que apenas se puede leer la leyenda: “Donde
tú estás, está tu salud”.
En caso de accidente o enfermedad grave, los “pedreros”
tienen que improvisar camillas y contratar una camioneta para trasladar
al paciente por una brecha agreste. El tiempo de traslado depende
de la temporada del año: entre más humedad haya, más
demorará el trayecto. En época de estiaje, salir del
corazón de la montaña puede llevar cuatro horas a
un conductor habilidoso. En temporada de lluvias, el mismo recorrido
supera las nueve horas. Durante agosto y septiembre no hay manera
de transitar por los sinuosos caminos montañeros que se convierten
en fangos de barro.
Los habitantes de San Pedro El Viejo deben contratar por 3 mil 500
pesos una camioneta que los saque de sus comunidades. A eso se suma
el pago de alimentos en Tlapa u Ometepec de los acompañantes
del enfermo. Ni pensar en alquilar algún cuarto para pasar
la noche. Con naturalidad aceptan dormir, encobijados, en las calles,
parques y portales de los palacios municipales. Seguramente deberán
comprar la medicina que requiere su paciente.
“Por eso estos enfermos ya no salen. Porque además
saben que se van a marear en el camino, no van aguantar y se van
a morir. Harán gastar a sus familiares para nada y harán
que gasten más por el traslado del cuerpo”, explica
Paulino Ruiz.
Cruz Verde
El comisario de esta comunidad, Teodoro Amado, señala una
choza carcomida y desvencijada. Muestra la “escuela”
de los niños de la parte más alta y fría de
la Montaña. Del paisaje de coníferas apenas resalta
la cabaña abandonada.
Sobre la puerta principal, los pobladores han recargado decenas
de adobes que -dicen orgullosos- serán para la construcción
de una “casa de médico”. A través del
intérprete Florentino Aguilar, agregan que en este pueblo
ningún gobierno ha realizado una sola obra social. Sus espacios
comunitarios los han construido con sus propias manos.
Por ello, la iglesia, la comisaría y la “escuela”
están modestamente construidas con adobe, tablones y láminas
de cartón. Como sus vecinos de San Pedro, los de Cruz Verde
sólo comen tortilla, salsa, yerbas “y a veces frijolitos”.
Contralínea visitó esta comunidad en diciembre de
2003 (ver número 23). El último maestro que dio clases
en la “escuela” se había marchado hacía
tres meses. Entonces los pobladores mostraron el interior de su
“plantel” ante los rostros jubilosos de los niños
de entre seis y 10 años que corrieron por sus cuadernos y
se formaron para “hacer honores a la bandera”.
Hasta ahora los hombres la vuelven a abrir. Como los adobes prácticamente
han clausurado la puerta, desclavan dos costeras y descubren polvorientos
papeles que se deshacen al tacto, paredes cubiertas por telarañas
y libros carcomidos. Pero ahora apenas hay unos cuantos niños
y nadie solicita, como entonces lo hicieron, instrumentos musicales
para una banda infantil. La mayoría partió, junto
con sus padres, a trabajar a los campos del municipio de Culiacán,
Sinaloa.
“No pueden irse a trabajar aquí cerca, como a Ometepec
o a Tlapa, porque no dejan trabajar a los niños. Allá
en Sinaloa sí lo permiten”, explica Teodoro Amado.
Dos Ríos
El pueblo se reúne a la llegada de cualquier visitante. Dialogan
con los fuereños como si los hubieran estado esperando por
años. El arribo de forasteros provoca que a través
de un altavoz -ya cuentan con energía eléctrica- se
realice una convocatoria que termine por reunir a todos los hombres
adultos y algunas mujeres. Pareciera que esperar es la principal
actividad de quienes en esta comunidad de la parte más calurosa
y tropical de la Montaña no han partido a la pizca de frutos
exóticos en Sinaloa o Baja California.
En los pueblos montañeros nadie habla por sí mismo
ni para beneficio particular. Todos están de acuerdo en lo
que necesitan y cualquiera puede decir a los visitantes sus principales
carencias, pero no hablan hasta “hacer reunión”.
El comisario Modesto Esteva Cano inicia la exposición que
termina en interminables diálogos, donde por momentos todos
hablan atropelladamente.
En esta comunidad, cercada por dos ríos que en época
de lluvias no les permite salir, no hay agua potable. Carecen de
casa de salud y reciben la visita de un médico cada 15 días.
Dicen que cuando el médico no está y algún
integrante de la comunidad cae enfermo, comienzan los rezos. Denuncian
que los maestros sólo dan clases tres días consecutivos
y luego se ausentan por 15 o 20. No cuentan con biblioteca y, como
a los demás pueblos montañeros, la pregunta les causa
asombro y sonrisas.
A este pueblo sí llegan, aunque irregularmente, los programas
de la Secretaría de Desarrollo Social. Cincuenta mujeres
reciben 290 pesos cada dos meses del programa Oportunidades; sin
embargo, lo reclaman más de 100. En el Procampo sólo
están inscritos ocho padres de familia de un total de 150.
A diferencia de la última visita de Contralínea, ahora
hay al menos una tienda en la comunidad. Se consumen refrescos y,
sobre todo, cervezas. La llegada de la comida chatarra no los hizo
menos pobres, pero los embases de plástico se acumulan como
basura a la orilla del camino. Los más pobres
Luego de un sexenio de promesas, estas comunidades siguen encabezando
la lista de las más pobres del país. Los nu'saavi
de la Montaña se sienten defraudados porque poco o nada se
cumplió. Ya eran las más pobres del país cuando
pertenecían al municipio de Metlatónoc. Ahora que
son parte de Cochoapa El Grande también encabezan la lista
de las paupérrimas del país, según el Índice
de Desarrollo Humano del Consejo Nacional de Población.
El territorio de Cochoapa El Grande es de 690 kilómetros
cuadrados a una altitud promedio de mil 605 metros sobre el nivel
del mar. Lo habitan 15 mil 600 personas distribuidas en 120 comunidades;
el 76 por ciento de la población mayor de 15 años
es analfabeta; el 94 por ciento de las viviendas no cuenta con drenaje;
el 61 no tiene energía eléctrica y el 87 por ciento
de las familias obtiene ingresos inferiores a los dos salarios mínimos.
El decreto 588 mediante el cual se creó el municipio de Cochoapa
El Grande fue publicado por el gobernador René Juárez
Cisneros en el periódico oficial del gobierno del estado
el 10 de diciembre de 2002. La designación del primer ayuntamiento
se realizó el 12 de abril de 2005. Como presidente resultó
Santiago Rafael Bravo, antiguo opositor a la creación del
municipio.
A decir de los lugareños, no es común encontrar al
presidente municipal en la localidad. Transportistas, policías,
regidores, síndico y secretario de gobierno reconocen que
Santiago Rafael casi nunca despacha en la oficina de la presidencia.
Todos coinciden en que el presidente pasa semanas en Chilpancingo
antes de visitar por algunos días la cabecera municipal que
dice gobernar.
El síndico Guillermo Flores Lorenzo admite que las escuelas
de esta cabecera no son suficientes para atender siquiera a los
más de mil niños de esta localidad principal. Oficialmente
quedaron fuera 120 “porque ya no hubo cupo”, pero estima
que el número es aún mayor porque “muchos ni
siquiera se registraron y otros estaban con sus padres en Sinaloa
cuando fueron las inscripciones”.
Por supuesto, señala que en la mayoría de las comunidades
que dependen de esta cabecera no hay escuelas y no hay cifras sobre
los niños que realmente se quedan sin estudios. Reconoce
que son la mayoría.
Flores Lorenzo también dice que el servicio médico
no tiene la capacidad de atender la demanda ni de la cabecera ni
de las demás comunidades dependientes. Solicita recursos
económicos para la creación de una clínica
de especialidades en ginecología y pediatría. Sin
embargo, lo que el ayuntamiento construye -a iniciativa del presidente
municipal- es un fastuoso palacio que tendrá un costo de
entre 12 y 15 millones de pesos.
Una misión de la congregación de monjas Hijas de la
Caridad de San Vicente de Paul, encabezada por Silvia Rodríguez
Aguilar, ofrece servicios de salud y de educación abierta.
Las monjas tratan de brindar las atenciones que los tres niveles
de gobierno municipal no pueden ofrecer.
Los niños de San Pedro El Viejo observan silenciosamente
y con curiosidad a los fuereños que acarrean tabiques y preparan
mezcla de cemento, grava y arena. La cuadrilla a cargo del arquitecto
José Vélez construye la primera obra en la localidad
impulsada por los gobiernos municipal y estatal: una iglesia que
ya se erige imponente sobre las insignificantes chozas de tejamanil
y láminas de cartón.
Al cierre de esta edición una brigada médica móvil
de la jurisdicción de la ciudad de Tlapa se dirigía
a la comunidad asolada por la “tuberculosis”. El médico
a cargo del grupo, Gerardo de los Santos, reconoce que es urgente
la creación de un hospital en esta zona de la Montaña.
Fuente: Revista Contralínea. Publicado: Marzo 2a quincena
de 2007 | Año 5 | No. 75
Zósimo Camacho
En Cochoapa sólo hay derecho a la muerte
Los paupérrimos pueblos de la Montaña de Guerrero
agonizan sin derecho a salud, educación ni alimentación;
mucho menos a justicia, vivienda digna o vestido. Para ellos no
hay instituciones ni programas que los incorporen a los servicios
que supuestamente garantiza la Constitución a todos los mexicanos.
El antropólogo Abel Barrera, director del Centro de Derechos
Humanos de la Montaña Tlachinollan , dice que para la población
de la zona más pobre del país, mayoritariamente indígena,
no hay “espacios” que le permitan acceder a los derechos
humanos. “Hay una ausencia de autoridad y una descomposición
de las instituciones por la corrupción y la impunidad”.
Agrega que los nu'saavi, me'pha, nahuas y mestizos de la Montaña
no saben que existen las secretarías de Asuntos Indígenas
y de la Mujer (ambas del gobierno del estado de Guerrero).
“Y si lo saben, piensan: ‘Qué bueno que existan
pero para mí eso no tiene ninguna incidencia ni significa
nada porque yo sigo enfermo y no tengo acceso ni a una pastilla,
un suero antialacrán, ni a que me tomen la presión
o me pongan un termómetro para saber cuánto tengo
de temperatura'. Para ellos el derecho a la salud es un petate en
la tierra, que es el derecho a la muerte.”
El fundador de la organización no gubernamental de defensa
de los derechos humanos, con sede en la ciudad de Tlapa de Comonfort
y que trabaja con las comunidades de la Montaña y la Costa
Chica , dice que la miseria se ha convertido en una característica
inevitable de quien vive en las comunidades de Cochoapa El Grande,
Metlatónoc o Alcozauca.
“El problema histórico de la Montaña es esta
pobreza tan profunda que está en el corazón de los
pueblos como si fuera una segunda naturaleza. Cuando decimos montañero,
pensamos en la persona andrajosa, que lleva más de una semana
sin poder bañarse, que no sabe qué es comer una pierna
de pollo. Esto en lugar de revertirse se va profundizando. La gente
se va ahogando en la pobreza, en el olvido, en la discriminación,
en la violencia.
“Eso en realidad es un drama que en pleno siglo XXI no es
tolerable en nuestro país pero que desgraciadamente no se
está revirtiendo. La descomposición, empobrecimiento
y deshumanización es lo que florece en esta escarpada Montaña.”
19/4/07
Adital http://www.adital.com.br
19.04.07 - CENTROAMÉRICA
Cetroamérica: Informe Derechos Humanos
GAM *
Adital - Informe Centroamérica 2005-2006 desde una perspectiva
de derechos humanos
El Grupo de Apoyo Mutuo como integrante del equipo de monitoreo
regional, se complace en presentar este informe publico correspondiente
al año dos mil seis.
Este es un esfuerzo colectivo de organizaciones de derechos humanos
centroamericanas, destinado a contribuir el monitoreo anual, y verificación
de cumplimiento por parte de los Estados de Guatemala, El Salvador,
Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, de los compromisos
que han adquirido frente a la comunidad internacional y sus propias
poblaciones para garantizar el pleno goce de los derechos humanos.
Centroamérica ha vivido un pasado reciente de conflictos
armados que tuvo su fin mediante procesos regionales como Esquipulas
I y II, así como la firma de Acuerdos de Paz entre las partes
en conflicto en Guatemala y El Salvador.
Sin embargo, las expectativas que generaron estos acuerdos en lo
referente a la apertura de una nueva etapa de institucionalidad,
reformas socio - económicas y democracia real fueron minándose
a lo largo de 15 y 10 años después de la firma de
estos Acuerdos.
Incluso países que durante muchos años se mantuvieron
muy arriba de la escala del índice de desarrollo humano,
específicamente Costa Rica y Panamá, en comparación
con el resto de países centroamericanos, acrecientan aceleradamente
sus niveles de pobreza e inequidad.
Actualmente la conflictividad tiene nuevos componentes. La actual
presencia, por ejemplo, del narcotráfico y el crimen organizado
y el fenómeno de las "maras" son situaciones que
eran impensables hace 10 años.
En los últimos años, al poder político, históricamente
controlado por el poder económico de familias tradicionales
que han dictado las políticas gubernamentales, se ha sumado
el creciente poder de sectores directamente relacionados con el
narcotráfico y sus actividades conexas, como el lavado de
dinero o el trasiego de armas. Estos otros actores de poder, ocultos
y ligados al crimen organizado, han aumentado su presencia en espacios
de toma de decisiones, profundizando una crisis de gobernabilidad
y debilitando el sistema de partidos.
Los hechos registrados durante 2006 advierten que la inequidad,
violencia e impunidad, se mantienen sin respuesta efectiva de parte
de los Estados, esto coloca a la región nuevamente en riesgo
de enfrentar niveles de conflictividad similares a los vividos en
la década de 1980. Solo a través de mecanismos efectivos
de participación ciudadana para el abordaje integral de esta
problemática, será posible el cambio de dirección
en el rumbo de Centroamérica.
Grafica 1: Ataques contra defensores de derechos humanos (2005 -
2006). Fuente: Grupo de apoyo Mutuo.
Gráfica 2: Allanamientos a locales de organizaciones sociales.
Fuente GAM

Este informe se presentara simultáneamente en todos los países
Centroamericanos.
Lamentablemente esta presentación coincide con algunos hechos
resientes de suma gravedad para la institucionalidad democrática
en Centroamérica.
Esperamos con este informe conforme los objetivos trazados por el
equipo de monitoreo y análisis, que este material pueda constituirse
en insumo para la toma de decisiones de estrategias de desarrollo,
así como también, un instrumento de incidencia para
las organizaciones sociales comprometidas con la promisión
de derechos humanos en la región.
Guatemala 18 de abril de 2007
* Grupo de Apoyo Mutuo
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