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29/8/06
El Comercio Digital
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OPINIÓN ARTICULOS
La feminización del sida
JOSÉ RAMÓN RIERA VELASCO/DIRECTOR GENERAL DE ORGANIZACIÓN
DE LAS PRESTACIONES SANITARIAS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS
LA Conferencia de Toronto sobre Sida ha supuesto una oportunidad,
para más de las veintiséis mil personas, que han participado
de la mayoría de los países del mundo, de reflexionar
sobre los aspectos que condicionan que el VIH-sida siga creciendo
todavía en muchos países del mundo. En la actualidad,
38,6 millones de personas viven con el virus de la inmunodeficiencia
humana (VIH), de los cuales 24,5 millones pertenecen a países
del África subsahariana, cada año se dan 4,1 millones
de nuevas infecciones y mueren 2,8 millones de sida. El consumo
de drogas por vía parenteral, esto es, la inyección
en vena de heroína, cocaína y otras sustancias; los
trabajadores y las trabajadoras del sexo; el sexo entre hombres
y la relación heterosexual con una persona que tenga alto
riesgo son los cuatro factores de riesgo que determinan la alta
prevalencia e incidencia que tiene el virus de la inmunodeficiencia
humana en el mundo.
Hay países, sobre todo aquellos en vías de desarrollo
y algunos subdesarrollados, que tienen una prevalencia de VIH mayor
del 20% en los consumidores de drogas por vía parenteral,
lo cual hace pensar que una política integral de atención
a la drogadicción y al consumo de estas sustancias, incluidos
los circuitos del abastecimiento de las mismas, es muy importante.El
ejemplo que se ha tratado en la Conferencia de Toronto es el de
la Federación Rusa y el de Ucrania, con más de 400.000
nuevos casos de VIH en este tipo de personas que consumen drogas
intravenosas. La proximidad geográfica a las rutas del tráfico
de drogas, el uso limitado de medidas preventivas que han demostrado
gran eficacia, como es el intercambio de jeringuillas, y el tratamiento
con sustitutivos de la heroína, como la metadona (prohibida
en la Federación Rusa) y las políticas represivas
y punitivas que en estos países se tienen contra los drogadictos
intravenosos son causas de esta alta incidencia.
Las relaciones sexuales entre hombres son un factor de riesgo, tanto
en países de alto nivel de desarrollo como en países
menos desarrollados. Un estudio sobre 33 países entre el
año 2001 y 2004 demostró que estas prácticas
sexuales aumentan cada año el número de casos de VIH
un 2,7%. Una vez más, las relación sexual anal no
protegida, la falta de cincuncisión, la alta frecuencia de
parejas (más de tres contactos sexuales semanales) y el número
elevado de personas relacionadas sexualmente (más de diez)
son factores que aumentan mucho el riesgo de contraer el virus de
la inmunodeficiencia humana. La criminalización y estigma
que se tiene sobre el sexo entre hombres limita el acceso a las
políticas preventivas sobre el VIH, el tratamiento y la atención
adecuada. Hay una cifra muy llamativa: menos de uno de cada diez
hombres que practican el sexo con otros hombres tienen acceso a
los necesarios servicios preventivos.
Una de las cuestiones que más ha preocupado en esta Conferencia
Internacional ha sido el incremento, sobre todo en el África
subsahariana, que ha tenido la prevalencia de sida en las mujeres.
Más del 33,3% de los casos han ocurrido en mujeres entre
25 y 29 años, siendo el 23,9% entre 20 y 24 años y,
una cifra que tiene que llamar a la reflexión de todas las
autoridades de todos los países, el 9,4% entre 15 y 19 años.
Estas cifras, frente a la prevalencia en el varón de 12,1%,
6% y 3,2%, da una idea de la feminización de la epidemia
del VIH en este tipo de países. Una vez más, la falta
de uso de condón, falta de cincuncisión, presencia
de úlceras genitales y otras enfermedades de transmisión
sexual son elementos que aumentan la posibilidad de tener infecciones
por VIH; pero, sobre todo, la indefensión que tiene la mujer
en la mayoría de estos países, que se ve obligada
a practicar la relación sexual sin ninguna protección
por parte del varón, bien porque éste se la imponga
o bien porque no existe la accesibilidad adecuada a los condones
para ser utilizados de manera independiente.
Se ha aclamado el uso de microbicidas y hay un importante desarrollo
de estos productos, para que la mujer sea dueña de la posibilidad
de protegerse, independientemente de las decisiones que tomen sus
parejas. En este contexto, las mujeres casadas, las que están
intimidadas por una pareja violenta, el coito temprano, las relaciones
concurrentes son factores que conllevan el aumento del riesgo de
VIH.
Se ha comentado también en la Conferencia la brecha que existe
en el mundo en la necesidad de la distribución de condones.
Sabemos que en el contexto global la distribución de condones
es de más o menos 6 a 9 billones, mientras que las necesidades
globales se elevan a los 24 billones. Como se puede ver, hay una
gran diferencia entre las necesidades reales de estos productos,
que protegerían contra la infección de VIH, y los
que están disponibles en el mercado.
El coste supondría al año 57 millones de dólares,
que ha sido también motivo de discusión para intentar
que los países más ricos podamos sumarnos a este trabajo
solidario para disminuir una infección que está acabando
con la vida de las personas en edad reproductiva y productiva, que
es la fuente de riqueza más importante de cualquier país.
Si, además, añadimos la falta de accesibilidad a antirretrovirales,
tenemos que las personas que tienen VIH van a desarrollar sida y,
por lo tanto, tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir en esos
contextos.
Las conclusiones, entre otras, a las que se ha llegado en esta conferencia
tienen que ver fundamentalmente, por lo tanto, con el reconocimiento
de los derechos humanos, acceso a los servicios preventivos y con
los derechos de las mujeres, los derechos de los hombres que practican
el sexo con otros hombres que, sin duda ninguna, llevarían
a la reducción de riesgo a nivel individual. Se debería,
a gran escala, practicar el intercambio de jeringuillas, ampliar
el tratamiento con antirretrovirales, sobre todo en lugares como
las cárceles, hacer valer los derechos de la mujer y, en
los casos de discriminación y violencia, impedir que las
mujeres que practican el sexo lo hagan de manera forzada y no de
una manera libremente elegida.
En Asturias, por fortuna, la epidemia de VIH y los casos de sida
van disminuyendo. En el año 2005, hubo 83 casos de VIH en
hombres y 31 en mujeres. De los casos que se han producido por transmisión
sexual (el 49%), el 29% son relacionados con el sexo de hombres
con otros hombres, sin protección. Las políticas que
se vienen desarrollando de prevención del sida durante bastantes
años han hecho que solamente tengamos 38 casos en usuarios
de drogas por vía parenteral y que cada vez tengamos menos
casos también por vía de transmisión sexual,
fruto del trabajo en una educación sexual integral. Como
ejemplo hemos repartido más de 200.000 condones en el año
2005 en todo Asturias.
Por último, terminar haciendo un comentario a un interesante
artículo y una editorial aparecido en la prestigiosa revista
'New England Medical Journal Medicine' en el mes de agosto, el día
17, en la cual se hacía la reflexión de qué
mejor forma proteger a las personas de tener una infección
por VIH: De manera regular hacer este test sanguíneo, sin
que para ello deba de mediar el consentimiento informado, lo mismo
que cuando se determina el nivel de glucemia o cuando se determina
otro parámetro sanguíneo. Es importante, dado que
más del 25% de las personas con VIH no conocen su estado,
no saben que están infectados y casi el 40% de los nuevos
casos de sida descubren que se han infectado hace menos de un año
del diagnóstico, por lo que en los países menos desarrollados,
pero también en los países como el nuestro en el marco
de la OCDE, deberíamos pensar en realizar esta determinación
de manera rutinaria a todas las personas que acuden al sistema sanitario.
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