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II Conferencia Internacional
“Salud Pública y Desarrollo Humano en Centroamérica”
San Salvador, 29, 30 y 31 de mayo
de 2006
Conclusiones 2006
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RESOLUCIÓN DEL GRUPO
DE TRABAJO 2:
Promoción y educación en salud / salud comunitaria
COORDINA: Lic. Graciela Colunga
Paradójicamente, la promoción y la educación
en salud y la salud comunitaria (y salud escolar), no son asuntos
que se encuentren recogidos en la llamada Carta del Milenio, ni
en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, a pesar de la gran importancia
social que suponen.
La situación actual de la promoción y educación
en salud y la salud comunitaria es de estancamiento. Dado que fueron
temas obviados en los propios ODM, las comunidades organizadas y
el personal formado en salud, no son reconocidas por las instituciones
de salud, de gobiernos locales y centrales.
Las ONG han trabajado en Educación y Promoción comunitaria
en Salud pero no existe seguimiento institucional y capitalización
de experiencias que demuestren el éxito de estos procesos
y puedan ser retomados por instancias de gobiernos locales y centrales.
En el análisis del trabajo de la promoción y educación
en salud y la salud comunitaria, se muestra un cuadro negativo,
que recoge las siguientes circunstancias:
Los gobiernos centroamericanos no contemplan
planes para el desarrollo de acciones en promoción y educación,
dejando estos asuntos a las organizaciones sociales.
Se observa una progresiva privatización
de los sistemas de salud por la reducción de responsabilidades
de los estados. Por otra parte, las actitudes electoralistas y partidistas
de los gobiernos impiden el trabajo de promoción y educación.
Es difícil poder hablar de empoderamiento
de las comunidades en educación y promoción de la
salud, en gran medida debido a que las prácticas no generan
una participación comunitaria y a que se percibe una deficiencia
en la coordinación intersectorial para el trabajo de promoción
y educación en salud comunitaria
Se constatan algunos esfuerzos puntuales de los
gobiernos locales, pero de forma desorganizada y sin interés
de solucionar los problemas de las comunidades.
La figura del promotor o promotora comunitario/a
aún no está lo suficientemente extendida, y en general
tiene dificultades para desempeñar su función por
sobrecarga de trabajo, políticas institucionales erróneas,
tareas de propaganda gubernamental, acomodamiento a esta situación,
y una excesiva burocratización de sus funciones.
El trabajo de promoción de la salud en
las comunidades carece de controles de calidad y de supervisión;
por otra parte, el sistema no genera recursos y no permite la retroalimentación
Se constata que los métodos empleados
no estimulan la educación multidisciplinaria, es centralizada.
Se recarga el trabajo en promotores/as de ONG,
y líderes/as comunitarios. Esta sobrecarga implica que el
número de promotores/as de salud sea insuficiente para satisfacer
las necesidades comunitarias. El enfoque del trabajo no es adecuado.
No se han presentando alternativas para la solución de problemas,
no se toman en cuenta las experiencias de las practicas comunitarias
en salud para la solución de problemas.
Ante esta situación, se resuelve proponer
las siguientes recomendaciones, sugerencias y exigencias:
1. Formar una estructura de carácter reivindicativo
para el desarrollo de las actividades. Realizar esfuerzos de gestión
con gobiernos locales, movimientos sociales y ONG.
2. Promover acciones que incluyan la autogestión
comunitaria, la transferencia de tecnología en salud y la
redistribución de los recursos. Y para ello, exigir de los
gobiernos la descentralización de los fondos destinados a
salud, lo cual implica la despolitización de la inversión.
3. Implementar acciones de vigilancia y control
social concreto, efectivo y participativo.
4. Retomar los principios de APS y los principios
de Alma Ata.
5. Implementar y desarrollar una metodología
de trabajo participativa, promoviendo que las acciones surjan desde
las comunidades, con el manejo de técnicas de educación
popular participativa. Promover acciones que incluyan aspectos de
formación e información de las comunidades en materia
de salud.
6. Instar a la cooperación Norte-Sur Presionar
a cooperantes para que los aportes financieros a proyectos sean
contraparte de ONG locales como garantía de ejecución
directa hacia las comunidades y no solo destinar estas aportaciones
a los gobiernos centrales, que promueven políticas de privatización
de los sistemas de salud, que por otra parte son ineficientes y
decadentes.
7. Buscar la intersectorialidad de las intervenciones
comunitarias de promoción y educación en salud. Unificar
esfuerzos de todos los actores sociales para fortalecer espacios
organizativos de las comunidades.
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